Entrada rapidita...pero no quiero dilatar más la invitación. Inmaculada inauguró su blog,creanme que lo encuentro muy original,y por eso se lo recomiendo a todas,que si aún no lo conoceís,os deís una vuelta por ahí...tiene cositas muy inspiradoras,y no doy más detalles asi les pica la curiosidad.
Inmaculada,además de ser una mujer con muchos recursos,eres una compañera bloguera muy agradable,un abrazo y éxitos con tu nuevo proyecto!!
http://perfileando.blogspot.com
jueves, 26 de septiembre de 2013
viernes, 20 de septiembre de 2013
Bienvenido Otoño!
domingo, 8 de septiembre de 2013
Nuestro aroma II
Era una cajita de metal verde,con letras negras y un rombo rojo...mi memoria no me permite recordar exactamente su nombre,pero tenía el tamaño de un pastillero y podía adquirirse en cualquier sitio de esos donde se vende "de todo"...dudoso origen pero lleno de promesas de salud.
Quienes lo ofrecían en el autobús de media distancia,solían anunciarlo como bueno para las contracturas,los dolores musculares,las torceduras,la circulación,el catarro,la gripe,los resfriados,la tos,los constipados,los golpes,el dolor de estómago,de oídos, los gualichos y mal de ojo,los conjuros y las maldiciones...y así por ennumerar yo exagero la lista de propiedades.
Vos que creías en todo,comprabas la pomadita milagrosa.Yo sólo sé que era verdosa como su estuche y olía a mentol y eucalipto.
Nadie se salvaba de ella!La cargabas permanentemente en el bolsillo de tu vestido y a todos untabas con aquel ungüento...Porque eso servía para cualquier emergencia...por las noches de frío me dormía toda embadurnada con eso,y a la mañana no sé si estaba mejor,pero seguro apestaba a ese perfume!
Tus bolsillos...yo sabía que llevabas dentro,y sabía que no querías vestidos que no los tuvieran,porque eran tu galera de mago.
Cargabas un corcho,que apretabas en la mano o te ponías dentro de las zapatillas cuando tenías calambres.
Y también un pañuelo de tela,bien perfumado...lavanda,margaritas y jazmines poblaban mi nariz cuando lo tocaba...porque si no eran de tela,no eran pañuelos.
A mis veinte años te regalé un buhito tallado en piedra,muy bonito y pequeñito...lo llevaste también ahi guardado como si fuera un amuleto.
Olías a travesuras,a complicidad y a aventuras.
Olías a buñuelos de calabaza recién hechos que nos prohibías comer calientes para que no nos doliera la panza.
Olías a café en las siestas que yo odiaba y que vos te encargabas de que fueran breves y agitadas.Nada de dormir,a la cocina a inventarse sueños pero despierta.
Olías a cremas para las arrugas por las mañanas...ese jabón tan rico y en seguida la crema,porque también eras muy coqueta!.
En verano olías a aguacates con azúcar y a zumos de frutas.
Siempre fuiste una mujer fuerte...supiste eso de tener que decir adiós a tus hijos varones,verlos partir de esta vida y tener que seguir adelante.
Mis veinticinco primeros años fueron bendecidos por tu presencia.
Estabas siempre por detrás como una sombra,mi abuelita de los tapetitos tejidos al crochet.
Olías a las sandías de mis veranos,a pan dulce en las navidades y a sidra de los brindis.
Tu falda fue lo suficientemente ancha para verme crecer debajo de ella y repartir el trocito de pan que siempre llevabas en la mano.
Tuve la dicha de tenerte y disfrutarte...en mí queda tu inolvidable aroma,y la tibieza de tu cariño.
Un té para la tos,otro para la hipertensión...uno para el estómago y alguno para levantar el ánimo.
Esperabas a mamá con agua calentita en el invierno,te sentabas a su lado y simplemente escuchabas como había ido el día...
Si habia algo que comentar entonces el aire olía a consejos, al aliento que uno necesita y a reconfortantes cuidados sellados con tu perfume,ese del frasco tallado que no te podía faltar.
Ya no celebro las pascuas,es que escogiste marcharte un domingo de resurrección...
A tus más de ochenta primaveras,siempre nos decías que ya habías cumplido con la vida,lo que no sé es si la vida cumplió con vos.
Se apagó tu vida,pero jamás tu paso por la mía.
Esa mañana,te besé en la frente y guardé el buhito en tu bolsillo...me fui un poquito con vos,para que nunca se separaran nuestras manos en esa última aventura que enfrentabas.
Tengo guardado unos de tus vestidos favoritos,bien planchado y conservado con todo el mimo...crucé el mundo y me lo traje...han pasado los años,pero todavía huele a vos!
Nuestro aroma II
Era una cajita de metal verde,con letras negras y un rombo rojo...mi memoria no me permite recordar exactamente su nombre,pero tenía el tamaño de un pastillero y podía adquirirse en cualquier sitio de esos donde se vende "de todo"...dudoso origen pero lleno de promesas de salud.
Quienes lo ofrecían en el autobús de media distancia,solían anunciarlo como bueno para las contracturas,los dolores musculares,las torceduras,la circulación,el catarro,la gripe,los resfriados,la tos,los constipados,los golpes,el dolor de estómago,de oídos, los gualichos y mal de ojo,los conjuros y las maldiciones...y así por ennumerar yo exagero la lista de propiedades.
Quienes lo ofrecían en el autobús de media distancia,solían anunciarlo como bueno para las contracturas,los dolores musculares,las torceduras,la circulación,el catarro,la gripe,los resfriados,la tos,los constipados,los golpes,el dolor de estómago,de oídos, los gualichos y mal de ojo,los conjuros y las maldiciones...y así por ennumerar yo exagero la lista de propiedades.
domingo, 1 de septiembre de 2013
Nuestro aroma...I
El sol de primavera es tibio,y hace cosquillas en la cara. El patio es muy amplio y los jardines,generosos.
Te veo tendiendo la ropa para que se seque,un popurrí de cosas y colores.Estoy sentada al lado de una mora,y sé que tengo mi maleta llena de juguetes al lado,pero estoy concentrada en tu vestido azul de margaritas blancas con el centro rojo...adoraba verte con ese vestido,y los labios bien pintados aunque estuvieras por casa.
En una de tantas veces que pasas a mi lado me acariciás la cara,y entonces me bebo tu aroma.Nunca supe como era posible que olieras a tantas cosas juntas!esa mezcla de lejía,cebolla y pan casero era un misterio para mí...ningún maestro del perfume sabrá jamás como es posible que uno llegue a amar ese aroma...
Pero las reflexiones en una niña de siete años son breves y se escapan junto al grito de la vecinita que viene haciendo escándalo sobre su bici,con el perro en la canasta delantera y agitando brazos.
Ella también venía hipnotizada por olor al pan que tus manos hacían...el manjar más rico que jamás probé!Siempre me la miraba de reojo por si le tocaba una ración de más...sinvergüenza,pensaba,que se lo pida a su madre.
No sabía compartirte, ni las delicias que me hacías...ahuecando el ala.
Admiraba,envidiaba y respetaba tu talquera...de esas antiguas que llevan dentro un peluchito con el que esparcir el talco...en mi definición de la infancia claro.Algo que heredó mi hermana mayor,que aún usa la suya...a mí ya no me tocó una de ese estilo...y claro,nos llevamos ocho años,será que en medias se modernizó la cosa.
Y en mis pupilas memoriosas guardo aquél colorete que venía en un estuche de cartón,más grueso que un pintalabios...Helena R. ponía,como casi todos tus cosméticos.
Ayyy,que emoción cuando sacabas tu portacosméticos!!!ahi me quedaba embobada viendo con que arte te maquillabas.
Olías a crema de manos...olías a perfume...olías a café con leche en mis tardes,y a invierno cuando volvías del trabajo en pleno julio.
Olías a leña cuando tocaba mantener el hogar encendido...olías a palomitas dulces en los días de fiesta y a antiséptico en mis caídas.
Olías a cansancio,a triunfo de mujer,a noches en vela si había fiebre.
Olías a medialunas y mate,a confidencia entre chocolates y a impotencia ante mis lágrimas de adolescente.
Olías a ropa de lana cuando me llevabas de la mano a la escuela y a barritas de arroz que me guardabas muy sabiamente en el bolsillo para los recreos.
Olías a flores en las fiestas del pueblo,y a cacerolas llenas de chocolate...
Olías a tacones y a vestidos que te sentaban muy bien.
A manzanas caramelizadas y a azhar en esas caminatas las dos juntas,rumiando penas o alegrías.
Olías a mamá...a ese nidito seguro que siempre te espera.
Hueles a mamá en la distancia,y yo cruzaría nadando el mundo sólo por volver a oler mi infancia en tu regazo.O para sentir otra vez tu aroma,ese inconfundible sello que te hacer ser única...
Te veo tendiendo la ropa para que se seque,un popurrí de cosas y colores.Estoy sentada al lado de una mora,y sé que tengo mi maleta llena de juguetes al lado,pero estoy concentrada en tu vestido azul de margaritas blancas con el centro rojo...adoraba verte con ese vestido,y los labios bien pintados aunque estuvieras por casa.
En una de tantas veces que pasas a mi lado me acariciás la cara,y entonces me bebo tu aroma.Nunca supe como era posible que olieras a tantas cosas juntas!esa mezcla de lejía,cebolla y pan casero era un misterio para mí...ningún maestro del perfume sabrá jamás como es posible que uno llegue a amar ese aroma...
Pero las reflexiones en una niña de siete años son breves y se escapan junto al grito de la vecinita que viene haciendo escándalo sobre su bici,con el perro en la canasta delantera y agitando brazos.
Ella también venía hipnotizada por olor al pan que tus manos hacían...el manjar más rico que jamás probé!Siempre me la miraba de reojo por si le tocaba una ración de más...sinvergüenza,pensaba,que se lo pida a su madre.
No sabía compartirte, ni las delicias que me hacías...ahuecando el ala.
Admiraba,envidiaba y respetaba tu talquera...de esas antiguas que llevan dentro un peluchito con el que esparcir el talco...en mi definición de la infancia claro.Algo que heredó mi hermana mayor,que aún usa la suya...a mí ya no me tocó una de ese estilo...y claro,nos llevamos ocho años,será que en medias se modernizó la cosa.
Y en mis pupilas memoriosas guardo aquél colorete que venía en un estuche de cartón,más grueso que un pintalabios...Helena R. ponía,como casi todos tus cosméticos.
Ayyy,que emoción cuando sacabas tu portacosméticos!!!ahi me quedaba embobada viendo con que arte te maquillabas.
Olías a crema de manos...olías a perfume...olías a café con leche en mis tardes,y a invierno cuando volvías del trabajo en pleno julio.
Olías a leña cuando tocaba mantener el hogar encendido...olías a palomitas dulces en los días de fiesta y a antiséptico en mis caídas.
Olías a cansancio,a triunfo de mujer,a noches en vela si había fiebre.
Olías a medialunas y mate,a confidencia entre chocolates y a impotencia ante mis lágrimas de adolescente.
Olías a ropa de lana cuando me llevabas de la mano a la escuela y a barritas de arroz que me guardabas muy sabiamente en el bolsillo para los recreos.
Olías a flores en las fiestas del pueblo,y a cacerolas llenas de chocolate...
Olías a tacones y a vestidos que te sentaban muy bien.
A manzanas caramelizadas y a azhar en esas caminatas las dos juntas,rumiando penas o alegrías.
Olías a mamá...a ese nidito seguro que siempre te espera.
Hueles a mamá en la distancia,y yo cruzaría nadando el mundo sólo por volver a oler mi infancia en tu regazo.O para sentir otra vez tu aroma,ese inconfundible sello que te hacer ser única...
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