sábado, 7 de julio de 2012

El recato de antaño

La verdad es que preferiré siempre el recato de las mujeres de antaño,que sin mostrar nada,enamoraban a cualquiera.No criticaré los tiempos modernos,y tampoco intento plantear polémicas...lo que a cada uno le hace feliz es lo que está correcto,evidentemente cada uno comlugará o no con los ideales que se plantean hoy en día,eso es libre albedrío.
Pero he de decir que aunque la cultura parezca que haya progresado,las posturas de muchas mujeres que ponen el grito en el cielo por que se le reconozcan sus batallas ganadas a veces se convierte en pantomima cuando muchas otras demuestran que recurren a artificios tan bajos como los de quitarse la ropa por nada...o mejor dicho,enmascarando las verdaderas intenciones en causas benéficas...
No sé si esto me lleva a la risa o a la indignación,porque no creo que haga falta ser mostradas como carne de cañón por causas nobles o caritativas.
En fín,que me quedo con la moda de otros tiempos...donde lejos de perder,la figura femenina ganaba en recato y en seducción.
 

5 comentarios:

loxe dijo...

¡Hola princesa!, me encantan estas damas. Entre lo antiguo y lo moderno, siempre hay un intermedio que sin aburrir, resulta agradable ¿no te parece? biquiños.

Anna dijo...

Preciosas láminas. Siempre he pensado que esa época es la mejor, a pesar de las pocas oportunidades de que disfrutaban las mujeres.
Un abrazo.
Anna

Ale dijo...

Decime que siiii!!!! Que es lo que yo pienso, que ya me lo imaginé los otros días pero no quise decir nada por miedo a meter la pata!!! No sabés lo contenta que estoy, pero mejor no abro más la bocota hasta que su oficialización. Te quiero mucho linda! Besote enoooorme (y por dos!)

Ana Márquez dijo...

Hola, linda. Te contaré algo respecto al tema del que hablas. No me importa decir que yo no soy feminista, o sea, estoy a favor de que las mujeres sean respetadas en todos los ámbitos, pero para que esto suceda, la mujer debe empezar por respetarse a sí misma, y esto no siempre ocurre. Lo que te iba a contar es una anécdota que a su vez me contó mi hermano y que le ocurrió la última vez que fue a ver el campeonato de motociclismo de Jerez. Por lo visto, él estaba sentado con sus amigos en las gradas y justo delante de ellos, había una chica monísima, jovencísima (mi hermano y sus amigos ya llegaron a los 40 :-)) que estaba allí con un bikini diminuto tapando sus pechos y en la parte de abajo unos vaqueros recortados reducidos a su más mínima expresión. En fin, que no se le veían los pensamientos sólo porque el cráneo no es transparente, pero todo lo demás se le veía y bastante bien. Para colmo, la jovencita empezó a embadurnarse en bronceador (exactamente igual que si estuviera en la playa, sólo que NO estaba en la playa, estaba en unas gradas de un circuito de velocidad y toda la demás gente iba vestida) de una manera bastante sensual. Ya puedes suponer el efecto que la escena tuvo sobre los cuarentones :-) El problema es que la chica, cuando vio que la miraban embobados, cogió un mosqueo de mil pares de narices "¡¿Qué coño miráis?!"..., y aquí es donde yo me pierdo... Tú no quieres que los hombres te miren con lascivia pero te pones delante de ellos en bikini a darte bronceador con el culo en pompa... Lamento no ser políticamente correcta -nunca lo soy- pero yo puedo entender a los hombres antes que a este tipo de chicas (que no digo que todas sean así). El hombre es como es, pedirles que sean de otro modo es pedirle a león que no ruja, son sacos de testosterona ambulantes porque están diseñados para procrear a troche y moche, poco podemos hacer contra la naturaleza. Pero si a una mujer no le gusta que los hombres la miren con lascivia y babeen sobre su dignidad, debe empezar por hacer valer esa dignidad ella misma. Si tú te pasas tu dignidad por el forro... de los vaqueros :-) no esperes que otros la respeten.

Perdón por el rollo, linda, es q me acordé de esta anécdota cuando leí tu acertada reflexión sobre el "recato" de las mujeres de otras épocas. Tampoco aquello era "sano", ir tan tapadas todo el año :-) y esa obsesión por el "pecado", pero el ser humano tiende a los extremos.

Yo también, ya ves, o voy corriendo y no te dejo comentarios o te los dejo larguísimos, jaja. Un beso, guapa! Y gracias por las láminas!!

MARGA dijo...

Hola Stella! cierto es que los extremos no son buenos pero ese, llamemosle misterio o seducción, se ha perdido ante tal facilidad de muestreo de las partes nobles, y con ello también se pierde esa parte de imaginación e ilusión por las cosas que no son fáciles ni están fácilmente accesible a tiro de piedra. Conclusión: nunca pensé que el arte de seducción fuera algo tan simple sino que justamente está en imaginar aquello que no vemos pero sabemos que está, y como decía mi madre: "lo bueno se hace esperar"
Un beso

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